Plataforma Civico Radical

Politica Ciudadana

El Radicalismo Civico II

 El modo de comportarse civicamente tiene como fundamento el paradigma antropológico humanista: es el del hombre real, espíritu encarnado; animal racional y político. Constitutivamente vulnerable y abierto a lo infinito, cuyo ser personal puede potenciarse hasta lo óptimo gracias al cultivo de los hábitos intelectuales y prácticos. Asentado sobre este sustrato teórico, el radicalismo cívico se caracteriza, entonces, por el lugar central que reconoce a la práctica de la virtud en la configuración de la “vida lograda” o plenamente humana. Pero la ética propia del radicalismo cívico no puede identificarse sin más con la ética de la virtud; ya que es una ética que llamaría “inclusiva”: en ella se armonizan el papel de la virtud, de los bienes y de las normas morales como componentes imprescindibles de la vida buena. Un puesto privilegiado lo ocuparán las virtudes sociales, pues, el radicalismo cívico se define como “una concepción que concede relevancia pública a las virtudes ciudadanas” Todo esto dentro del marco de una teoría general de la acción humana –de raíz aristotélica- que es precisamente la ética y una noción de libertad entendida como liberación de sí mismo o libertad emocional, a cuya lógica pertenece el abrirse a horizontes más amplios y comprometerse con valores que nos sobrepasan y nos afectan; es la libertad social o “fuerza activa de participación en el bien común político”

 

No se puede concluir esta primera aproximación al Radicalismo Civico, sin dejar apuntadas algunas posibilidades práctico-políticas, contraponiéndolas a las del actual modelo social tecnocrático.Frente al individualismo y el emotivismo ético sin relevancia pública, el modo civico de hacer política, reconoce la competencia ética de los ciudadanos para intervenir en la orientación y el desarrollo de la res publica. Este “protagonismo cívico en la configuración de la sociedad” tiene como baluartes:

  • El paradigma ético de la comunidad política que procede de la tradición aristotélica. En esta comunidad cívica se dan las condiciones de intensificación vital y densidad ética en las que la personalidad de los individuos puede madurar moral e intelectualmente y progresar hacia la responsabilidad y el compromiso serio con el bien común.
  • La noción de bien común político -que desplaza a la moderna y menguada de interés general- y se caracteriza como una realidad cualitativa, no cuantitativa, y ética, constituyendo el ámbito propicio en el que la libertad puede proyectarse y crecer como libertad social.
  • La razón política: que es razón práctica, regida por principios éticos; con un objetivo específico –la vida buena- y un método propio: el diálogo racional, cuyo fruto es la verdad política, que es también verdad ética. Verdad a cuyo amparo es posible el desarrollo de un pluralismo político no relativista.

Esta razón cívico radical se contrapone diametralmente a la razón pública moderna que es razón técnica que discurre bajo los parámetros de neutralidad ética y eficacia, procurando no superar los límites de lo “políticamente correcto”.

  • La formación ciudadana: la nueva ciudadanía que el radicalismo cívico postula es el resultado de una mentalidad y de una actitud humanistas. En el cultivo de la primera cumple un papel central la educación en las Humanidades; mientras que la conquista de tal modo de ser es el resultado de la formación en la virtud. Este aprendizaje de la ciudadanía se desarrolla en unos ambientes propicios que son principalmente la familia y los ámbitos educativos. No se debe olvidar que es allí es donde se aprende “el oficio de la ciudadanía”

Para terminar, el radicalismo cívico – tanto en sus fundamentos teóricos como en su proyección práctica-alienta una aspiración fundamental: la de redescubrir y, al mismo tiempo, construir entre todos las condiciones sociales en las que se potencie la optimización humana o, lo que es lo mismo: el humanismo cívico radical, como modo de pensar y de actuar, apuesta por el cultivo intelectual y afectivo de una nueva ciudadanía capaz de poner las bases para “lograr un hombre mejor en una sociedad más justa” 

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mayo 22, 2007 - Posted by | EDITORIAL

1 comentario »

  1. Magnifico, excelente, hace falta que con estas ideas filosoficas se pase de la teoria a la practica.

    Comentario por sony | junio 4, 2009


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