Plataforma Civico Radical

Politica Ciudadana

Ayuntamientos y la Publicidad Abusiva

Aunque lo que sigue va dedicado a mi ciudad natal, pero como viajo bastante, considero que vale para infinidad de otras igualmente contaminadas.

                          Lo insaciable del afán recaudatorio por una parte y por la otra, el favoritismo, nos va copando cada vez más espacios públicos y al parecer nadie se rebela contra ello; ello es tan evidente que cada corto trecho tropiezas con algo.

     Cantidades ya excesivas de diferentes tipos de pantallas o mamotretos que han dedicado a la publicidad y que de la noche a la mañana, aparecen en los lugares más frecuentados y que son los que forzosamente tenemos que emplear la ciudadanía para nuestros desplazamientos. Hasta en los lugares más inverosímiles; la publicidad inunda nuestro entorno y nos hace la ciudad bastante ingrata. Ocurre igual con los quioscos, terrazas, puestos ocasionales y la gran abundancia de “ese parásito comercial”, cual es el muy consentido “mantero”(inmigrante que tiende la manta en medio del tránsito ciudadano) y cuando no; es el propio ayuntamiento el que te monta “el tinglado o circo”, en lugares que debieran ser sagrados para solaz de paseo o de tranquilidad para recuperarse de esta absurda vida que nos hemos montado entre todos y sálvese el que pueda… los gobernantes no pueden salvarse, sencillamente por cuanto tienen el poder para facilitarnos una vida mejor. ¡Somos personas y no cosas envueltas en publicidad y hay que poner coto a esa ya enfermiza invasión publicitaria! La que y precisamente por ello, ya no es eficaz… nadie o muy pocos nos fijamos en ella.  ¿No se dan cuenta los comerciantes que la pagan?

      Pero no, los que dicen ser los responsables; se dedican cuando hay elecciones, a pronunciar discursos generalizados y que considero más para niños y tontos, que para una ciudadanía consciente; y luego, hacen lo que les viene en gana y conceden concesiones de todo tipo, según les parece, “o según les aprietan las tuercas”.

                          El último atentado ciudadano ha sido la concesión de un enorme quiosco, nada menos que en la principal plaza  y el que han metido cuasi con calzador, en un lugar que afea aún más esa plaza, que ya cuenta con dos “mostrencos” tinglados, que debieron ser mucho más pequeños y discretos, puesto que sólo sirven para dar entrada al aparcamiento subterráneo. Plaza de las Palmeras.

                          ¿Amiguismo o afán desmesurado de ingresos? Da igual para el caso; pero tal y como vamos; no me extrañaría que el ayuntamiento, alquilase las tapias del cementerio para publicidad; igualmente le sugiero que puede alquilar los tejados del ayuntamiento y de todos los edificios municipales, paredes incluidas; los uniformes de los bomberos, servicio de limpieza y de la guardia municipal, en cuyas espaldas hay espacio; los coches oficiales incluidas motocicletas y así, los dorsos de los recibos del agua, del “IBI”, del impuesto de circulación de vehículos, de las multas y recibos del aparcamientos, pasando por todos los demás “papeles oficiales”; los bancos o asientos públicos, las papeleras y contenedores de basura, los parques y jardines… y así, hasta los laterales del coche que le pagamos al alcalde; pues puestos a rentabilizar espacios, hay aún muchos disponibles y a disposición de nuestros “ahorradores” munícipes, que a pesar de ello, “nos han entrampado hasta cinco generaciones después de nosotros muertos” (tal es la deuda acumulada).

                          También pueden cobrar un impuesto bastante alto (estaría justificado por lo mucho que ensucian la ciudad) por cada uno de los impresos, que proliferan por los parabrisas de los coches, escalones y puertas de edificios, etc.; puesto que “están” (estamos haciendo) “el canelo”, permitiendo todo ese derroche publicitario sin cobrar nada a cambio; aunque particularmente considero mejor, suprimirlo totalmente y que todo llegue  depositado civilizadamente, a los buzones del correo que todos tenemos en nuestra casa. La publicidad ya nos llega a repeler tanto, que ya… “apenas nos fijamos en nada” y en cuanto a esos papeles tirados por las calles, es que la gente los tira y ni los lee… ¿repulsión? Seguro… y falta de civismo al no tirarlos en un contenedor. ¿No debieran los ayuntamientos prohibir o regular bien el denominado “buzoneo” y que no dejen los folletos en cualquier lugar?

Antonio García Fuentes

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julio 19, 2007 - Posted by | COLABORACIONES

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